La edición de este año estuvo marcada por la presencia del presidente estadounidense cuyas posiciones proteccionistas chocaron con gran parte de los asistentes. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, describió este viernes, ante la élite mundial de Davos, un país con una economía floreciente tras un “gran año” bajo su presidencia, pero no pudo escapar a la polémica por sus críticas a la prensa y las presuntas conexiones con Rusia. “Estados Unidos primero no quiere decir Estados Unidos en solitario”, dijo ante una audiencia selecta de empresarios y líderes políticos en un discurso de unos 15 minutos, en el que prometió “cooperación” y “amistad” con el resto del planeta. “Hemos tenido un gran primer año, exitoso de muchas maneras distintas”, aseguró obviando las polémicas que han marcado su primer año en la Casa Blanca. También incitó a las grandes compañías presentes en el Foro Económico Mundial (WEF) a invertir. “Nunca hubo un mejor momento para contratar, construir, invertir y crecer en Estados Unidos. Estados Unidos está abierto otra vez para hacer negocios y volvemos a ser competitivos”, afirmó Trump. Reiteró además que el comercio internacional tiene que ser “justo y recíproco”, respondiendo a la defensa de la globalización que hicieron esta semana en Davos el primer ministro indio, Narendra Modi, o el presidente francés, Emmanuel Macron. Sin embargo, terminado el discurso y cuando respondía a preguntas de Klaus Schwab, fundador del WEF, reiteró sus ataques a la prensa. “Hasta que me convertí en político no me di cuenta de lo cruel, mala y falsa que puede llegar a ser la prensa”, dijo Trump, provocando los abucheos de parte de las 1.500 personas en la sala. Curiosamente la Casa Blanca lo interpretó de manera muy distinta y en la transcripción oficial tras esa frase aparece “risas” entre paréntesis. En Davos, Trump tampoco logró escapar a la investigación sobre las presuntas injerencias rusas durante la campaña electoral que lo llevó al poder. La estancia de Trump en Davos estuvo marcada por los contactos con grandes multinacionales y dos reuniones con los primeros ministros de Gran Bretaña e Israel, sus dos aliados tradicionales. Tras meses de relaciones tensas con Londres, Trump pidió disculpas este viernes por retuitear unos videos antimusulmanes de un grupo de extrema derecha británico, uno de los temas de fricción entre los dos aliados que siempre han tenido una “relación especial”. Durante su encuentro con Netanyahu, también el jueves, Trump aseguró que bloqueará la ayuda financiera a los palestinos porque “faltaron el respeto” a Estados Unidos y desató las críticas de los principales representantes palestinos. Las turbulencias en Davos empezaron incluso antes de su llegada, cuando su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, afirmó no estar preocupado por la debilidad del dólar, con lo que el billete verde se hundió en los mercados a niveles históricos. Los suizos tampoco acogieron a Trump con los brazos abiertos. Un grupo de activistas desplegó una enorme pancarta en la montaña rezando “Trump not welcome” (“Trump no es bienvenido”). La tecnología genera dudas Tras años de fervor tecnológico, muchos en Davos advirtieron del peligro de un ‘tech backlash’, una reacción a la contra de los usuarios frente a la desconfianza con gigantes como Google o Facebook. “Todo esto podría acabar con un internet de control totalitario que ni Aldous Huxley ni George Orwell hubieran podido imaginar”, advirtió George Soros. Los grandes de Silicon Valley reconocieron el fenómeno y prometieron más transparencia, pero reafirmaron su optimismo sobre las bondades de la tecnología. Otros, como Jack Ma, propietario de Alibaba, pintaron un futuro negro en el que la inteligencia artificial “será una amenaza (…)”. (I)
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