Diario EL TELÉGRAFO conoció que el ciudadano israelí Sheinman Orem ha ingresado al sistema de víctimas y testigos de la Fiscalía General del Estado. Además permanecerá otras 48 horas en el hospital Guayaquil al que fue trasladado el sábado pasado desde la Penitenciaría del Litoral. 

Su abogado, Héctor Gabriel Vanegas, dijo que Orem temía por su vida. Fue atacado con un cuchillo y le ocasionaron varios cortes, pero también contusiones en la cabeza, por lo que el sábado fue internado en el hospital Guayaquil. A Shy Dahan, su compañero también detenido, lo agredieron con una pesa y fue un golpe.

Eso ocurrió a eso de las 04:30 del sábado, en la celda 20 del pabellón Cuerpo Consular de la Policía. El ataque fue un día después del peritaje a celulares a ambos extranjeros que vendieron insumos médicos a Jacobo Bucaram, hijo del expresidente Abdalá Bucaram. La Fiscalía tomó la versión sobre el asesinato a Sheinman Oren. También a varios guías penitenciarios y uno de ellos indicó que a las 04:30 del sábado recibió la alerta de una supuesta emergencia en el Pabellón 5. Cuando el Jefe de Guías se acercó a monitorear ese sitio se percató que era una falsa alarma. En su versión, el jefe indica que, como responsable del área Transitoria y Policlínico, a eso de las 04:30, cuando caminaba por esas inmediaciones, escuchó gritos de unos detenidos, que alertaban había un herido en el pabellón Cuerpo Consular. Al acercase, acompañado con personal de guardia, encontraron a una persona malherida en el piso, que pedía ayuda. Se trataba de Sheinman Oren. Hacia otro lado estaba Shy Dahan, tenía politraumatismos en el cráneo, ocasionados con un objeto contundente. En el sitio se halló una pesa con huellas de descamación epitelial, una bitácora y varias muestras de hisopado.

Ese hecho se suscitó pocas horas después de que la Policía Judicial hiciera la explotación de la información contenida en los teléfonos incautados a los israelitas Sheinman Orem y Shy Dahan. Ellos fueron detenidos en junio pasado en el cantón Salinas (provincia de Santa Elena con más de $ 100 mil, cuya procedencia no pudieron justificar. Ambos rentaban un departamento en el mismo balneario peninsular, donde se encontraron 200 mil dólares más, en una caja fuerte. En su poder también tenían carros de alta gama, informó la Fiscalía. A la par, la Policía Nacional informó que Shy Dahan tenía difusión roja de la Interpol, por estafa y fuga de una cárcel de Panamá.

El mismo día del asesinato comenzaron a circular una serie de audios a través de las distintas redes sociales, en los que se evidencia cierta cercanía entre la víctima y los Bucaram, tanto Abdalá como su hijo Jacobo. Con ambos sostiene diálogos referentes a “ayudas” en el sistema judicial, para liberarlo pronto. En uno de los diálogos, cuya fecha se desconoce, Shy Dahan reniega ante Abdalá. Comenta que ve mal que su abogado esté hablando con la prensa todos los días. “No quiero tener problemas”, critica, sobre la inmediatez que genera al caso la presencia de su defensor (no da nombre) en los medios. El expresidente sí menciona a un jurista, que -asegura- le otorgará gratuitamente, y responde: “Vamos a tratar de arreglar las cosas que van mal; lo primero: Voy a tratar de meter a un abogado, vamos a ver cómo hablamos con la Penitenciaría…”. Después, Abdalá continúa: “…segurísimo te van a llevar a un Tribunal, en ese Tribunal es que nosotros podemos actuar…”. Después, el israelí, en un español no fluido, le refuta: “¿Tú estás seguro, no vas a sacar solo tu hijo…?”; – ¿Cómo puedo sacar a mi hijo, sin sacarte a ti?, responde el padre de Jacobo; y, ante la duda del extranjero, insiste expresando la misma frase: “¿Cómo puedo sacar a mi hijo, sino te saco a ti?, entiéndelo, tu eres inteligente”. “Tú me das la mano, yo te doy la mano”; “yo te pongo el abogado gratuitamente…”. Y se despiden.

En otro audio, el interlocutor sería Jacobo Bucaram, el hijo mayor de Abdalá, sobre quien pesan dos órdenes de detención: Una por tráfico de bienes patrimoniales y la otra por asociación ilícita por la venta de medicinas, que también involucra a sus hermanos Dalo, Michel, y su cuñada, Gabriela Pazmiño Pino. En ese audio, el israelita, en cambio, reniega porque tiene dificultad para escuchar que el mayor de los Bucaram Pulley, le dice: “…el proceso abreviado está arreglado”. (I)