Balzar, Guayas.-

A Juan Ortiz le brota sudor de cada poro de su cuerpo. El polvo que lo envuelve lo lleva a frotarse los ojos a cada momento, pero no reclama por eso. Lo que sí lo encoleriza es que su micrófono no funcione. Sus palabras —mejor dicho, gritos— no tienen eco en los parlantes y no son escuchadas por las más de 1.200 personas que se citan en este punto perimetral de Balzar, en Guayas. El rollizo y petiso hombre cruza reclamos con los técnicos, que de a poco logran superar los inconvenientes. “Ahora sí, ahí viene el jinete… Ahí va, ahí va… Agárrate como garrapata en bolsa de toro”, logra narrar Ortiz ante la carcajada bullanguera y cómplice de los presentes en esta tarde de viernes en la inauguración de la primera plaza para rodeo montuvio de Balzar. Si bien el montador al que se refiere Ortiz no se agarra como garrapata —es más, solo pudo estar encima de una yegua por 4 segundos— los asistentes no son mezquinos y le regalan aplausos a este joven, que ahora sacude el polvo de su pantalón. Uno a uno los jinetes salen al ruedo para intentar domar a los animales, que corcovean sin control. En las tribunas el ambiente es festivo, estimulado por el puro, la cerveza y el whisky que circula de mano en mano. Los momentos de mayor frenesí afloran cuando los equipos de las distintas haciendas se diseminan por la arena para alcanzar el peal y el lazo del caballo, una singular técnica con la que el animal es atado por la cabeza y las patas segundos después de haber galopado a toda velocidad entre 2 filas de jinetes. Solo la Asociación de Ganaderos de Balzar logra por completo el peal y el lazo esta tarde. Tras hora y media de evento, las emociones en los graderíos van cediendo. Más que ver a los cabalgadores caracoleando, las conversaciones del público se centran en cosas del día, en cómo está la comadre Laura, o en algún chiste colorado para beneplácito del compadre que se zampa una tapa de puro. Pero la calma se rompe cuando un tropel de niños con lazos en manos va a la cacería de 6 terneros sueltos sobre la arena.
Las caídas y los pucheros en sus intentos de enlazar a los erales generan la misma cantidad de carcajadas que se escucharon al principio de la corrida. Baile de retirada La jornada cierra rozando las 17:00. Los caballos son amarrados y agrupados para que descansen. Los espectadores abandonan el recinto de manera rauda hacia sus hogares. Pero otros
—no tan pocos—
se desvían hacia la sede de la Asociación de Ganaderos de Balzar. Ahí el seco de pato y la tecnocumbia revitalizan a los que desean seguir celebrando. Ahí también están David Tomalá y Jhonny Girón. Ellos partieron desde las 07:00 desde Santo Domingo de los Tsáchilas para llegar a Balzar y vender productos de cuero en su camioneta. Las ventas son flojas, aseguran. Hoy tendrán ganancias por unos $ 150 cuando antes acumulaban $ 1.000. No les queda otra que cazar el rodeo que está previsto para mañana en Palenque (Los Ríos). Aunque a última hora venden una cartera a $ 25, un bálsamo luego de un día tan duro. La tarde muere en el cantón Balzar, aunque no el ánimo de los jinetes, que ahora ‘cabriolean’, pero sobre la pista de baile. (I)

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