Pese a que la plaza de San Francisco en el centro de la capital azuaya fue remodelada y entregada a la ciudadanía a fines de enero, los problemas que tenía anteriormente el espacio público han vuelto. Por ejemplo, obreros de la construcción y de otras profesiones volvieron a ocupar las bancas del lugar en espera de que alguien los contrate. Esto pese a que Cecilia Ordóñez, directora de Desarrollo Social del Municipio, anunció que 300 personas pasarían a la Casa del Obrero y desde este lugar podrían buscar ocupación. De igual forma, la venta de comidas y refrescos ha retornado. Siete puestos están ubicados a un costado de la plataforma y en ellos se venden secos de pollo, cebiches, aguas aromáticas, entre otras mercancías. La diferencia frente a la situación anterior es que ahora disponen de mandiles y un pequeño carrito para servir a sus clientes. La remodelación requirió una inversión municipal de $ 1’537.000, usados en un área de 11,106 metros cuadrados (m²). La intervención incluyó la instalación de nuevo mobiliario, bancas fijas, jardineras, bebederos metálicos, una pileta central. “No veo correcto que en esta plaza se mantengan los vendedores y los que buscan trabajo. Se ve el mismo desorden de hace tiempo”, opinó el ciudadano Manuel Piedra, cuando atravesaba la plazoleta. De la misma forma, a pesar de que el estudio de la Universidad de Cuenca, aprobado por la Comisión de Áreas Históricas, determinó que la Empresa de Desarrollo Económico (EDEC) del Cabildo, se haría cargo del modelo de gestión de la plaza de San Francisco, esto aún no ha ocurrido. Los vecinos del remodelado espacio se quejan, además, del desorden y la presencia de bebedores de licor. El gerente de la EDEC, Carlos Rojas, reconoció que la empresa municipal todavía no asume la coordinación de la plaza y añadió que por ello los problemas que se suscitan actualmente en la zona no son de su competencia. (I)
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