La primera corona de la Superliga Femenina es del Deportivo Cuenca. El plantel rojo fue el mejor en el torneo y anoche se impuso con dos tantos de su goleadora Madelin Riera, que sumó 44 dianas en el fútbol ecuatoriano, ante Ñañas en la final nacional.

El marco no pudo ser mejor. El estadio Alejandro Serrano Aguilar lució llenó. La hinchada roja respondió a la invitación que le hizo el equipo femenino y el fútbol lo puso el Deportivo Cuenca en la cancha.

Las luces de los celulares se prendieron como muestra del respaldo y eso motivo a las dirigidas por Wendy Villón que en la primera parte no supo perforar la valla de Rosseny Torrealba, arquera de Ñañas.

Llegó en tres ocasiones, pero sus intentos fueron fallidos. Riera fue la más incisiva y Gianina Latanzzio, su socia ideal. La goleadora no hubiese hecho tantos goles si a lado no hubiese estado la italo-ecuatoriana.

Ñañas se soltó para la segunda parte y en los primeros minutos sometió a las Leonas, pero esa predisposición les duro poco.
La jerarquía peso más que las ganas que pusieron las quiteñas y al final el título se quedó en Cuenca.

Transcurría el minuto 76 y un balón se soltó por el sector derecho. La intuición de Riera le avisó por donde iría el centro y la goleadora llegó a la cita; sin saltar, golpeó el balón con la cabeza y la hinchada explotó. El 1-0 le daba la corona y Cuenca empezaba a festejar.

Fue el golpe que acabó con el amor propio del cuadro dirigido por el técnico Francisco Ramírez, quien no pudo levantarse del grito de euforia de los más de 15.000 hinchas que llenaron el escenario.

A falta de cinco minutos para que se cumpla el tiempo reglamentario, nuevamente, Riera hizo de las suyas; aprovechó un pase de Nicole Charcopa e infló las redes.

Fue el gol de la victoria para el Cuenca y el que la puso en lo más alto del registro histórico del fútbol ecuatoriano. Sus 44 goles dejaron de lado la marca de Jaime Iván Kaviedes, quien se quedó con uno menos.

Los últimos instantes del cotejo, la hinchada los presenció de pie. El cántico “dale campeón, dale campeón” se escuchó en todo el estadio y el pitazo final desbordó la alegría de todas las jugadoras y del cuerpo técnico.

Wendy Villón, en lágrimas, se acercó a la fanaticada de la tribuna y agradeció la acogida y el respaldo que recibió durante todo ese tiempo. “Son momentos que quedarán en mi corazón por siempre”, gritó la guayaquileña.

La mejor local, nunca perdió en su estadio. La más goleadora marcó 107 tantos en 26 encuentros y de paso se quedó con el título de goleo, gracias a los tantos de Madelin Riera.

Ahora, las rojas piensan en la Copa Libertadores de América, en donde representarán al país como campeonas desde el 11 de octubre en la sede única, la ciudad de Quito. (D)